Ayer fui a ver la exposición de fotografías de "Erviti" en el "Instituto Cervantes" de Madrid. Me encantó.
Cuando era joven, "Erviti" era uno de mis fotógrafos favoritos. Me gusta su manera de retratar a la gente, su sentido del humor, su capacidad para captar el momento decisivo. Siempre me han gustado sus fotografías de las calles de Madrid, con sus personajes anónimos y sus historias cotidianas.
La exposición era una retrospectiva de su carrera, con más de 200 fotografías tomadas a lo largo de más de 50 años. Había imágenes icónicas, como la de un grupo de soldados desfilando por el "Paseo del Prado" en 1960, o la de una mujer en bikini en la "Playa de la Concha" en 1962. Pero también había muchas fotografías inéditas, que nunca se habían publicado antes.
Me llamó la atención la capacidad de "Erviti" para captar el espíritu de su tiempo. Sus fotografías son un testimonio de la España de la posguerra, de la transición a la democracia, de la movida madrileña... A través de sus fotografías, podemos ver cómo ha cambiado nuestra sociedad en los últimos años.
>Mi fotografía favorita
Mi fotografía favorita de la exposición era una imagen de un niño pequeño jugando en la calle. El niño estaba vestido con un traje de Superman y llevaba una capa roja. Estaba saltando sobre un charco de agua y riendo. Era una imagen tan alegre y optimista que me hizo sonreír.
Me imaginé al niño creciendo y convirtiéndose en un hombre, y me pregunté qué le depararía la vida. ¿Seguía siendo tan alegre y optimista como cuando era niño? ¿Había logrado sus sueños? ¿Era feliz?
No sé las respuestas a estas preguntas, pero me gusta pensar que el niño de la fotografía sigue siendo tan feliz como cuando era niño. Es un buen recordatorio de que siempre hay esperanza, de que siempre hay motivos para sonreír.
La exposición "Erviti" es una visita obligada para cualquier amante de la fotografía. Es una oportunidad única de ver el trabajo de uno de los fotógrafos más importantes de nuestro tiempo.